El Bondage y el BDSM: dos prácticas totalmente distintas

Al día de hoy, por suerte, las personas con inquietudes por vivir el sexo con diversas fantasías eróticas, diferencian completamente bondage y bdsm. Porque, realmente, bondage y bdsm son dos fantasías completamente distintas.

Hasta hace algunos años, las personas entendían muy equivocadamente el bondage como una práctica en busca del dolor, la humillación y el sufrimiento. Este concepto de bondage es totalmente equivocado.

Bondage es, sencillamente, aquella fantasía donde las personas encuentran su deseo sexual en la práctica de atar o ser atados o atadas. El bondage es, por sí mismo, un juego erótico, sin ninguna relación con cualquier práctica sadomasoquista a cual nivel sea. Por lo tanto, toda aquella persona que confiesa su atracción por esta fantasía, no significa en ningún momento que busca humillación, maltrato, dominación, sumisión, sufrimiento o incluso dolor.

Buscar una aplicación de ataduras en una relación sexual es pretender complementar la vida íntima sexual con dosis de fantasía. Pero considerar por ello que va a adoptar una conducta obediente, sumisa, o disciplinada, entre otros adjetivos, es un gran error. Pueden haber personas que expresan el placer mostrando su deseo de ser atados/as; pueden haber personas que, incluso atadas, se muestren rebeldes, y simulen un forcejeo a fin de desatarse; pueden haber conductas de todo tipo, salvo cuales se presuponen a los sumisos o sumisas.

Por lo tanto, tener bien claro que a una persona que le guste ser atado o atada no supone en ningún momento ser sumiso o sumisa, así como aquellas personas que les excita la acción de atar no pueden ser considerados jamás como amos o amas.

Bondage podría, llegados a este punto, definirse con una sola palabra: indefensión, pues la indefensión es el ingrediente único de su fuente de placer. Cualquier otro supuesto, tal cual dominación, sumisión o dolor, no les supone ningún estímulo sexual, y mucho menos anhelan su deseo.

A la vez, las técnicas de bondage son múltiples, pudiendo aplicar técnicas perfectamente suaves y cómodas bajo cuyo control la persona atada puede llegar incluso a dormirse.

Entonces, ¿por qué durante tantos años, e incluso en fechas presentes por personas todavía interesadas, se ha confundido bondage con bdsm?. Hay diversas causas, que analizaremos a continuación.

Bien es cierto que, en una primera impresión, podemos deducir que en el terreno sadomasoquista se usa el bondage como inmovilización del esclavo, pero también es cierto que hay personas quienes disfrutan con el castigo y el dolor, y en ninguno momento quieren ser sometidos a ningún tipo de ataduras.

Sin embargo, hay otras causas en las cuales podríamos encontrar mayor culpabilidad.

En primer lugar, Internet se ha convertido en el medio de comunicación más sencillo y rentable donde las personas pueden denominarse a sí mismo maestros, con la firme creencia de este concepto por el propio interesado. Las formas de transmisión suelen ser, por abrumadora mayoría, chats, foros, grupos y páginas webs. No puedo esclarecer si es acaso egocentría, narcisismo, prepotencia, incultura u otras causas, dado la psicología no es mi ramo, pero es propio de las personas tender siempre a proclamarse maestros de cualquier temática, incluso en el arte de cocinar perejil con miel. Pero sí podemos hallar la causa en la facilidad de manejo de la red, el bajo coste de ésta en comparación con otras formas de expresión global, y la amplitud de público que la red ofrece.

Sea como sea, la actitud de "maestro" es reprobable, y cuya vulgar condición no hemos consentido nunca, pues el sexo no es dar lecciones de nada. El sexo es diversión, placer, fantasía, es compartir y es comunicar, y nadie mejor que las personas participantes en la fantasía para comunicarse recíprocamente las sensaciones, los deseos y los placeres.
En este concepto de "maestros", por supuesto sometidos a muy serias dudas, algunos con expresiones de correcta educación y otros en tono chulescos, se llegaron a difundir conceptos sexuales muy equivocados, pues respondían únicamente a intereses personales, o formas de entender el sexo muy propias y singulares.

Sin embargo, hallar la culpabilidad en la facilidad de Internet para determinadas personas, es un supuesto muy general y poco preciso. Por esta razón, y en segundo lugar, deberíamos de analizar los intereses profesionales del mundo bdsm, dado las fantasías sexuales son muy distintas según su perspectiva, y las cuales podríamos catalogar en dos grupos completamente opuestos, siendo éstos la vida personal como pareja y la vida profesional como forma de trabajo y lucro.

El mundo profesional bdsm es un mundo muy complejo. Responde a un gran número de intereses, en los cuales las personas directamente beneficiadas están muy bien organizadas, y al tiempo, esta gran cantidad de intereses crea rencillas y enemistades de ningún modo reconciliables. Entre estos intereses, destacan por encima del resto el afán de lucro y el prestigio profesional.

En cuanto atañe el afán de lucro, las fantasías bdsm siempre han gozado de la fama de gozar entre sus practicantes a una clase social media-alta que podríamos catalogar de acomodada, y por supuesto de gran rentabilidad. No es, dicha sea la ocasión, la fantasía que genera los mayores beneficios, pues éstos los superan incluso las modelos particulares de gran belleza física y con una correcta personalidad, en servicios básicos de relax.

A pesar de ello, el bdsm es rentable debido a su fama, pues la fama es el primer escaparate para la venta de un producto, y el modelo organizativo profesional del bdsm se nutre de su propia fama, la cual, en esta ocasión, va muy bien unida a un amplio abanico de prácticas que por sí mismo la alimentan. Dicho a modo de ejemplo, conceptos como azotes (spanking), pinzas, torturas, humillaciones, lluvia dorada, beso negro, sado, látigos, fustas, cuero, látex, agujas, fist fucking, insultos (y cuyo repertorio hay personas con su diccionario en boca), ama, dómina, sumisa, y centenares de términos más omitidos por no aburrir, implican directamente relacionar las palabras con la práctica del bdsm. Esta característica engloba en sí mismo una fama en la cual podemos apreciar que el modelo organizativo profesional del bdsm pretende apropiarse de todo cuanto podemos catalogar de sexo marginal, dado que al observar detenidamente las peculiaridades comunes de todas sus prácticas no cabe duda de que a todos efectos pueden ser consideradas marginales.

Esta apropiación, completamente interesada y premeditada, lleva a la confusión de las particularidades individuales de cada fantasía sexual.

Respecto al segundo interés predominante, esto es, el prestigio profesional, conlleva también en buena parte una atractiva parte lucrativa, pues volvemos a referenciar la fama como primer instrumento de la venta de un producto. Para ello, el prestigio profesional debe de buscar un trono, metáfora de un reconocimiento público de ninguna manera justificada, y cuya defensa es a ultranza.

Hay diversas formas de defender el prestigio. La norma más eficaz es, al igual que el mercado de consumo convencional, el monopolio del sector. Dicho monopolio puede conseguirse con alianzas, o divisiones del grupo "empresarial", sin estar establecido como tal pero con funcionamiento similar, es decir, diferentes establecimientos (entendiéndose también pisos y oficinas), diferentes nombres (referentes incluso a los nombres de dóminas, mistress o amas, por ejemplo), diferentes responsables (entendiéndose a título particular o grupos, entre otros), y sin embargo, el mismo grupo de personas. Las colaboraciones se limitan en festivales, eventos, fiestas o reuniones, donde externamente, no se aprecia su unidad en razón del interés profesional y lucrativo. También disponen de su defensa conjunta, a través de páginas webs, foros, chats y grupos donde se pregonan las virtudes de los "otros", y se producen alabanzas y menciones, contribuyendo de esta manera al monopolio del sector.

Este sistema es completamente imperceptible para los practicantes de bdsm en su vida personal, pues la organización es notable, la cual incluye, además de las estrategias y publicidad, importantes contribuciones económicas.

Estas estrategias conllevan fuertes rencillas internas, y a la vez perjudican la independencia de muchas otras prácticas sexuales, entre las cuales se haya por supuesto el bondage. Por suerte, hoy en día son muchas las personas que ya diferencian ambos términos, y tal concepto, gracias a una sincera y transparente información a través de foros y webs como por ejemplo la nuestra, va en aumento. Cada vez más las personas entienden que bondage no es bdsm, y que la acción de atar o ser atado o atada no significa búsqueda o necesidad de humillación, sufrimiento o dominación.

Todos estos aspectos comentados son, lógicamente, comprensibles en cualquier faceta profesional. La competencia, los intereses, las alianzas, las envidias, las enemistades o la publicidad encubierta e interesada, por ejemplo, están presentes en todas las actividades profesionales y con afán de lucro. Esta realidad conlleva que las legislaciones respectivas de muchos países, e incluso las leyes internacionales, hallan estipulado unas normas dentro de las legislaciones correspondientes e internacionales para evitar precisamente el monopolio del mercado.

Cabría decir, para evitar susceptibilidades, que tal forma de actuar no conlleva ninguna valoración personal de las personas en sí. Representa, única y exclusivamente, la realidad de una forma de actuar de los sectores profesionales. Del mismo modo que ocurre en la hostelería, la construcción, o el pequeño comercio, entre otros ejemplos, el resultado económico prima por encima de los demás valores, en la abrumadora mayoría de ocasiones, y como tal, las personas optan por estrategias beneficiándose de las ventajas o desventajas que ofrezca su profesión.

El mundo bdsm, y el mercado del sexo en todos sus ámbitos, no está exento de esta actitud.

Desde este espacio, no vamos a descifrar misterios económicos e intereses lucrativos del mercado del sexo, pues tampoco es el artículo. Sencillamente, el propósito ha sido haber ayudado en gran medida, para las personas con ansias por aprender y de una forma sincera, clara, exacta y lo más detallada posible, la completa distinción entre bondage y bdsm, y esperamos que dicha información os sea de vuestra mejor utilidad.
www.bondage10.com

Paréntesis

He oído muchos casos de arribismo, y pensé que oírlos me daba elementos suficientes para conocer el significado.

Ahora descubro que es necesario lidiar con él para llenar el término de significado.

El diccionario le da un significado muy pobre pero certero al arribismo: ambición de llegar pronto y por cualquier medio a la cumbre del poder, de la fama o de la riqueza. Pareciera que se refiere a cualquier persona de cualquier edad, identidad sexual, clase social, cultura y signo zodiacal. Pero no.

La diferencia radica en la metodología, en la ojetees, el cinismo y la traición.

Por ello el doble discurso o mejor dicho multi discurso sin ser mitomanía sino estrategia, es una de las características del arribista. Otras de las características es el asaltar causas (en este caso comprarlas es el equivalente de robarlas -porque proviene de misma desesperación hedonista con que se roba con violencia para servirse del botín- porque no hay manera de robarse una causa), sin mayor visión que la satisfacción personal, ese tal Robin Hood en esto de la política no existe.

Yo veo a dos tipos de arribistas, los arribistas inteligentes y los arribistas brutos, no me refiero a los brutos que son brutos al hacer evidente su arribismo, sino a los brutos que su terquedad, con ese ego de un niño berrinchudo y cerrado, el ego bruto, el ego manipulado -la incapacidad de conformar equipos eficientes pero capaces de darle de comer al insaciable ego del jefe- no les permite posicionarse por ser brutos.

El arribista según el mismo diccionario: persona ambiciosa y sin escrúpulos, que es capaz de todo por llegar a la cumbre del poder, la fama, etc.…

El arribista como la visualización del otro representa en si el derrumbe de credibilidad y por lo tanto la negación de la benevolencia de las acciones de éste.

Es cierto hablo de arribismo debido a una experiencia actual con un arribista y no hablo de Patricia Mercado -la primer persona arribista que conocí-, me refiero a un ambiente y su diversidad -es la diversidad justamente, la que le da entada al arribista-.

Me refiero a otro arribista que pretende posicionarse por medio del tema de la diversidad sexual, sin saber nada y sin mayor interés que mostrar trabajo con el sector gay y así presumir músculo, claro un músculo a base de esteroides: de trampa.

Prosigamos con el Bondage...!

C. Gerardo Hernández

El erotismo en el arte

El erotismo en el arte y la literatura es materia de uso delicado. Cuestión de dosis, quizás, que lo aleje por un lado del puritanismo hipócrita y del otro de la rampante y desvergonzada pornografía.
Issa Martínez

Algo de Cuero

Apenas la conocía cuando me propuso ir a su casa para tomar algo, y sin saber como, me encontraba sentado en su cama, desnudo junto a ella, quitándole la camisa; entonces, me miró a los ojos, sonrió y me indicó que parara; se levantó de la cama, fue hacia la mesilla de noche y abrió un cajón, de donde sacó unas esposas, preguntándome si quería probar algo diferente; yo, iba cachondo y le dije que si, sin saber donde me metía; entonces, se acercó, me echo en la cama y se colocó encima mío, cogiéndome la mano izquierda y llevándosela hacia una punta de la cama; entonces la esposó en el poste; después repitió lo mismo con la mano derecha mientras me pasaba su vientre por la cara; mi polla iba creciendo mientras daba pequeños espasmos. Se sentó en mi vientre, se giró, y también me esposó los pies. Se levantó de la cama y de marchó de la habitación. No me podía levantar; estaba completamente esposado y sólo podía mover un poco la cadera; esperé mucho tiempo; media hora, una hora, hora y media... mi polla no descansó en ningún momento, y se presentaba firme.

Finalmente, se abrió la puerta y ella salió; llevaba un traje de cuero negro muy ajustado, que la cubría hasta los hombros, dejando sus pechos fuera, llevaba un pequeño antifaz que solo le cubría los ojos, y guantes negros; en la mano derecha llevaba una manzana. Se puso delante de mi y sonrió, levantó la manzana y me la puso en la boca, obligándome a abrirla al máximo, de modo que no podía quitármela. Entonces se puso a dar vueltas alrededor de la cama mirándome la polla; se detuvo y se dirigió a un armario, lo abrió; dentro había todo tipo de material sado; látigos, consoladores, mascaras, esposas, prendas de cuero... sacó una caja y se acercó a mi; cogió una tira de cuero con un collar en una punta, que me colocó, y otro de más pequeño que me lo paso alrededor de los huevos y lo ciño apretado; yo tenia que mantenerme en esa posición, porque si me movía, tiraba de la cinta de cuero. Cogió un látigo como de jinete, y me lo paso por todo el cuerpo; los brazos, el vientre, el interior de las piernas... entonces cogió un cojín y me lo puso debajo del culo, haciendo que levantara las caderas, tirara de la cinta y mi polla quedara aun más empinada. Se dirigió a la caja y saco una botella; la puso encima mío y empezó a verter su contenido; era aceite y me lo esparció por todo el cuerpo.
Guardó la botella y cogió unas cintas de cuero, que empezó a atarme; en los brazos, en las piernas, y en la polla; la presión que ejercían hacían hervir mi sangre. empezó a masajearme los huevos con la punta de los dedos, tirando del vello rizado; mi polla alcanzaba una erección como nunca había visto; entonces, apartó la mano, cogió más tiras de cuero y me ato los codos y las rodillas fuertemente a la cama para que quedara del todo inmovilizado.

Ciñó más fuerte la correa que tenia a los huevos y estos aumentaron de tamaño inchándose. Se acerco a mi cabeza, me sacó la manzana, abrió una cremallera que tenia el traje a la altura del coño, se sentó en mi cara y me ordenó que se lo chupara. Saqué mi lengua y empecé a moverla circularmente, arriba y abajo, derecha e izquierda, y ella gritaba que fuera más rápido, mientras tiraba de la correa que me había atado a los huevos; daba botes encima de mi cara mientras yo le lamía el clítoris; iba a correrme y se lo dije; entonces se levantó y me incrustó otra vez la manzana; se dirigió a mi polla, paso los dedos por el bello y sonrió; puso la mano en la caja y saco una maquinilla de afeitar, me cogió la polla con una mano, y empezó a esquilarme los huevos como si fuera una oveja; con la manzana en la boca, le intentaba decir que ni se le ocurriera hacerlo, pero ya era tarde; con una pervertida sonrisa acababa de depilarme los huevos, y en cierta manera eso me ponía más cachondo; dejo la maquinilla y empezó a hacerme una paja con una mano mientras con la otra me masajeaba los testículos; estaba a punto de correrme y de llegar al clímax, y se paró; le grite que no parara, le supliqué que continuara, pero ella sonrió y sacó un lazo azul que me puso en los testículos; se dirigió al armario y saco una Polaroid; le grite que no lo hiciera, pero sólo la ponía cachonda; empezó a hacerme fotos desde todas las perspectivas, me puso una venda en los ojos y continuó fotografiando; yo le suplicaba que lo dejara, pero solo se reía. Dejó la cámara, me sacó el lazo y noté como me sacaba las esposas de los pies, y me desataba los tobillos me levanto las piernas las abrió, y continuó bajándolas para atarlas en la cabecera de la cama; me encontraba retorcido de manera que la punta de mi polla tocaba la manzana.
Cogió el látigo y empezó a azotarme en el culo; podía notar como mi polla daba espasmos a cada azote y los dos nos poníamos cachondos, estaba a punto de correrme y paró; le dije que no parara, pude quitarme la manzana de la boca y le suplique que continuara, entonces, oí como algo de la caja; se acercó y me amordazó con un aparejo que me hacía mantener la boca abierta; note como me quitaba las esposas de los pies y los esposó entre ellos. Me puso una correa atada a los testículos y me desposó las manos de la cama para esposármelas en la espalda. Me levantó de la cama y tirando de la correa, me hizo ir, dando saltitos en una silla donde me ató fuertemente pasando una cadena por todo mi cuerpo; tenía las manos detrás del respaldo; entonces tiró de la correa y mi polla dio un brinco; oí como cogía el látigo y noté como le daba suaves azotes. Conseguí una erección increíble, mis huevos estaban hinchados como un globo y mi polla temblaba de espasmos musculares ya no podía más, iba a erosionar, entonces se paró y me quitó la venda; mi polla estaba roja como un tomate, nunca había conseguido una erección semejante.

Cogió unos cordeles y los ató uno a cada testículo, separándolos e hinchándolos aún más. Yo solo podía jadear de placer, mi respiración era acelerada, entonces me quitó unas cadenas, me levantó de la silla y me levanto las manos atándolas en un gancho sujeto a una polea que había en el techo. fue a la pared donde había la cuerda y tiró hasta que quedé completamente estirado como un conejo. Empezó a darme pequeños azotes por todo el cuerpo; era el máximo; ya no podía aguantar más, ella se sentó delante mío con la Polaroid y empezó a fotografiar mi enorme polla mientras le hacía un masaje a mis huevos. En aquel momento todo estalló, una corriente eléctrica salió de mis testículos, pasó por todo mi cuerpo y empecé a dar espasmos cuando mi semen empezó a salir disparado como nunca lo había echo, me corrí como nunca había imaginado y ella estaba fotografiando como el semen salía como nunca mediante espasmos durante diez segundos. Después recorrió mi capullo con la lengua, acabó de lamer el semen y me bajó de la polea sin desatarme, dejándome en el suelo. Nunca había vivido un polvo como aquella vez; desde entonces siempre probamos día tras día, sin que la excitación decaiga.
Relatos sado dominación cruel

¿Te gusta atar o que te aten..?


Guía práctica sobre el Bondage
Bondage es la práctica que consiste en atar e inmovilizar a personas con el objetivo de alcanzar una experiencia satisfactoria en el plano físico y espiritual. El placer no tiene por qué ser sexual o coital, pero muchas veces está ligado a esta praxis. Conviene aclarar que no se trata de una desviación sexual.

El Bondage se puede aplicar o recibir con versatilidad. Con ropa o sin ella, con las reglas de juego que sólo los integrantes de esta práctica delimiten.

A nivel popular, el Bondage se suele confundir con el sadomasoquismo. Para los puristas, ni siquiera se denomina sadomasoquismo, sino BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación y Sumisión, Sadomasoquismo). El BDSM es por tanto una práctica extrema pluridisciplinar en la que se entremezclan varias técnicas.

La búsqueda del placer a través de la inmovilización y derivados tiene su explicación psicológica. Delegar toda la responsabilidad en el otro sin poder oponerse proporciona a los participantes 'pasivos' una experiencia realmente morbosa. No es más que un juego de límites, de abrir puertas mentales en busca de éxtasis real.
Paco Rufián

Posiciones Bondage

El Bondage no es una ciencia exacta, requiere unos conocimientos básicos, práctica y mucha imaginación.

Posición :Frog-tie

Frog-tie: (Atadura de rana)El frogtie es una posición de esclavitud en la cual los tobillos se atan junto con los muslos, quedando una posición que se asemeja a una rana agachada. Las muñecas pueden atarse a la espalda o juntándolas con los muslos respectivos. Este tipo de Bondage, coloca a la persona en una posición vulnerable, pero no la deja completamente inmovilizada, pudiendo moverse aunque con unos movimientos muy torpes.

Posición: Savage Fool

Savage Fool: (Plegado salvaje) Atar manos cruzadas a la espalda; sentar en el suelo para hacer lo mismo con los pies, ajustar un collar, unir la argolla del collar a la atadura de los pies acercando el cuello lo máximo posible a los pies –si no disponemos de collar, se puede hacer algo parecido atando los pies al arnés del pecho.

Posición: Balltie

Balltie: (Atadura de bola) Consiste en atar al sumiso/a en forma de bola. Para ello, los pies deben tocar el culo –por ejemplo a partir de un estricto hog-tie - y las rodillas el pecho –pasando cuerdas por debajo de las rodillas y la espalda-. Las manos deben ir a la espalda y los codos lo más juntos posible. Cuidado con la presión sobre el abdomen, no impidamos la respiración.

Posición: Pretzel-hogtie Giaku- Ebi

Pretzel-hogtie Giaku-Ebi: Partiendo del hogtie, una cuerda va del arnés de los hombros a los pies y otra de la mordaza o la venda a las rodillas, provocando la inclinación de la espalda. Es una postura muy incómoda, que hay que trabajar con sumo cuidado, no usar mucho tiempo y, sobre todo, no forzar más allá de la movilidad/flexibilidad natural de cada cuerpo.

Posición: Hogtied

Hog-tie: (Atadura de cerdo) Atar juntos manos y pies; la clásica postura boca abajo con las manos atadas a los pies por la espalda.

Por: Nudoss

Perros

Era inevitable: había que matar al perro. Matar al perro. Matar al perro. Matar, matar, matar al perro. No había alternativa, nada, ninguna opción: había que matar al perro, al perro, matarlo.
Romperle la cabeza a martillazos, desquebrajársela, partirle la quijada, verle caer la sangre sobre el piso y seguir repiqueteando con la masa sobre su cráneo. Había que matar al perro. Era inevitable. No hay bien ni mal, sólo matar al perro. No hay bien ni mal sin matar al perro. Ver cómo matar al perro, quién mata al perro, dónde, cuándo, con qué se mata al perro. Matar al perro: había, había, había que hacerlo. Era lo único, lo único que había, lo único que había era eso: matar al perro.
Clavarle un cuchillo en la garganta que se deshace en borbotones de sangre que brotan de la perforada piel que no contiene las escupidas de sangre que se escapan cubriendo al piso de un charco rojioscuro que se expande reptando hacia todos lados llenando todo de la sangre que en borbotones escapa de la garganta que se deshizo por el cuchillo clavado.
Una y otra vez: matar al perro. ¿Qué? Nada. Eso. Eso era todo. Es todo. Matar al perro. Lo de siempre, lo que marca todo, matar al perro. Matarlo pronto. No puede no matarse. ¿Qué hacer sino matar al perro? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué preguntar sino cómo, cómo matar al perro? Matar al perro es eso: todo. Todo lo que hay es eso. Todo lo que es es eso. Todo es matar al perro. Ni atrás, ni adelante, ni adelante, ni atrás. Matar. Al. Perro. MatarLo. Hay que. Hay que matar al perro. Matar está mal. Mal. Mal.
Hay que matar al perro. Maltratar al perro. Matar al perro. Al perro. ¿Qué hacer sino matar al perro? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué preguntar sino quién mata al perro? ¿Qué preguntar? ¿Por qué preguntar? ¿Preguntar? Sí, claro, matar al perro. Fingir que nada, que otra cosa. Que otras cosas, que muchas cosas. ¿Qué cosas? Nada. Nada. Nada. En el fondo: maTar al peRRo. Perro. Siempre lo mismo. Siempre la misma herencia, la misma vieja herencia. Ya sabido: matar al perro.

Sebastián Hernaiz

Pregunta retórica

Me detengo en la puerta al verme reflejado en el cristal. Miro a ambos lados por si alguien me ve entrar.Entro con aire despistado como quien lo hace por primera vez.Baja la escalera. Sonríe discreta. Me invita a quitarme ropa y a ponerme cómodo; me indica la estancia. Será sólo un momento.Desaparece tras la puerta del baño. La oigo asearse.Vuelve preparada y dispuesta.Lo de siempre, supongo... pregunta sin preguntar.La dejo hacer. Sus manos son suaves y firmes; ágiles y precisas; cuidadosas e infalibles.Veo su reflejo en el espejo: sube, baja, gira; ve, mira, escudriña; me habla con voz dulce; preguntas cortas, directas, concretas, ineludibles.Observa, estudia, vuelve a la carga. Es detallista, concienzuda; adivina mis pensamientos y deseos y se anticipa a mis temores.Termina. Se aleja en la penumbra. Me relajo y reposo un rato mientras recupero el tono y la respiración.Me cobra con la misma sonrisa cómplice del principio.Salgo. Miro a ambos lados pero ya no temo que me vean salir.Reviso de reojo mi reflejo en el cristal de la puerta; tiene razón: su corte pelo me favorece.
Ernest Hemingway